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Vivir solo: No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar…

Es perfectamente comprensible el porqué nos da tanto trabajo tomar la decisión de vivir solos. Desde el hecho de tener que asumir todas las responsabilidades económicas del hogar (pagar la casa, pagar la luz, cable, internet, comida y cuidado si asumimos algún servicio más), hasta empezar a ser conscientes de todos los deberes que nos tocaban a veces, que les dejábamos a los demás o de los que ni nos habíamos dado cuenta (lavar, planchar, levantarse temprano para cocinar, llegar a casa y volver a cocinar de nuevo, limpiar, mantener todo en orden). Cuando se vive sólo nos damos cuenta que la vida no es tan fácil y nos cuestionamos de cómo habrán hecho nuestros padres o el resto del mundo que ya vivía sólo para asumir eso con tanta normalidad sin vivir quejándose de eso.

 

No. Lo cierto es que vivir sólo es más que llegar cuando quieres, dormir cuándo quieres, fregar cuándo quieres.

 

¿Si me preguntaran? Qué es lo más difícil de vivir solo pues respondería que es aprender a ponerse reglas uno mismo para que todo no se vuelva un caos. Desde la lucha con el sueño para cocinar y fregar antes de dormir o levantarse más temprano para hacerlo hasta establecer una dinámica sana de visitas (ya sea en casa o fuera de casa) para no aislarte tanto pero para que te alcance el tiempo para mantener el hogar y quizás hacer algo productivo en los ratos libres.

 

Algo curioso sobre todo al principio es la cantidad de espacio que tienes, tanto espacio físico como temporal.

 

Por un lado el espacio físico, ya que a menos que hayas podido ahorrar la millonada que requiere amueblar y decorar el nuevo hogar como deseas, en un principio tendrás áreas vacías, paredes en blanco, un largo listado de cosas por comprar y muchas ganas/frustración con Ikea. (Ver artículo: Top básicos en las compras de un nuevo hogar)

 

Por otro lado, el factor tiempo. De repente, el tiempo que ocupabas para hablar con tu familia o con quieres vivías anteriormente, el tiempo que te tomaba evitarlo para concentrarte en hacer pendientes, pues empieza a convertirse en un tipo de vacío también. En parte de sebe al cambio mismo de rutinas, que mientras te acomodas a esta nueva experiencia puede sentirse como una inmanente soledad. Y aunque tengas muchas cosas en las que ocupar tu tiempo, ese proceso de sustituir las actividades anteriores por una nueva agenda no se da inmediatamente.

 

Sin embargo, tal como lo explica las leyes del Feng Shui, “Para que la prosperidad entre en tu vida deshazte de todos los objetos que ya no usas. El vacío es próspero y abundante, por eso está ligado a la economía” (Recuperado en MeSiento.com) . Es decir, es precisamente esa sensación de vacío lo que permite renovar las energías, motivar el cambio y permitir que tu vida (y tu espacio) se llene de nuevas experiencias.

 

Si quieres hacer un cambio en tu vida, primero debes deshacerte de lo viejo, de lo que no quieres o no necesitas, quedarte con lo esencial y dejar que algo nuevo entre en tu vida. Eso aplica desde la ropa hasta al amor, desde un estilo de vida a una nueva profesión.

 

Y si bien hay una mayor tendencia a estar tristes en este proceso de cambio, no hay que darle cabida a ello. Es inevitable ya que habrá momentos en que sentimos que nos falta algo, añoramos la compañía de otras personas, hablar de nuestro día. Pero el tiempo sana y el trabajo distrae así que nos toca abrazarnos a nosotros mismos, y ocuparnos lo suficiente para eludir la tristeza.

 

Luego de ello, y en la medida que vamos haciendo check en nuestra lista de pendientes del proceso de instalación nos daremos cuenta de que estamos en un nuevo hogar, hecho por nosotros mismos a nuestra medida, que se irá ajustando a un nuevo comienzo. Y aún mejor, descubriremos que no perdimos nuestro hogar anterior, sino que contamos con otro espacio al que acudir en busca del apoyo y fuerza que necesitamos.

 

Al final, mudarse sólo no es fácil, y si, se necesita una planificación económica, pero a veces lo cierto es que más que a las responsabilidades que conlleva le tenemos más miedo a aprender a disciplinarnos a nosotros mismos, a asumir los problemas que nos toca enfrentar y a aprender a tener que levantarnos y sostenernos en pie de forma autónoma.

Albacelis Acosta Administrator
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